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Colecistectomía laparoscópica: extirpación de la vesícula biliar

Cuando una ecografía muestra un mucocele biliar o una vesícula enferma, es normal que surjan muchas dudas: si hay que operar, cuándo hacerlo y qué supone para el animal. La vesícula biliar almacena la bilis que produce el hígado y, si deja de funcionar correctamente, puede llegar a obstruirse o incluso romperse.

Imagen ilustrativa: Colecistectomía

En pacientes seleccionados y estables, la vesícula puede extirparse mediante laparoscopia. Es una cirugía técnicamente exigente que requiere experiencia, pero permite resolver el problema con incisiones pequeñas y una visión muy detallada de las estructuras biliares.

¿En qué consiste?

La colecistectomía es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Tras retirarla, el hígado sigue produciendo bilis, que pasa directamente al intestino a través del conducto biliar común, por lo que la mayoría de animales hace una vida normal sin vesícula.

En la técnica laparoscópica, la vesícula se separa cuidadosamente del hígado, se identifica y se cierra el conducto cístico con clips o ligaduras, y se extrae dentro de una bolsa a través de uno de los puertos. Antes de retirarla se comprueba que el conducto biliar común está permeable para que la bilis siga fluyendo.

¿Cuándo está indicada?

  • Mucocele biliar diagnosticado por ecografía en un paciente estable
  • Barro biliar organizado que no responde al tratamiento médico
  • Colecistitis recurrente o persistente
  • Cálculos en la vesícula biliar que causan síntomas
  • Engrosamiento o masas de la pared de la vesícula, valorando cada caso
  • Perros de razas con más casos descritos de mucocele, como schnauzer miniatura, shetland o cocker, cuando hay indicación quirúrgica
  • Pacientes en los que se decide operar de forma programada antes de que aparezcan complicaciones

¿En qué especies se realiza?

Se realiza sobre todo en perros; en gatos es menos frecuente y en perros de muy pequeño tamaño el espacio de trabajo puede condicionar la elección de la técnica.

Cuándo puede no ser la mejor opción. La colecistectomía laparoscópica no es adecuada si la vesícula se ha roto, si hay peritonitis biliar, si existe una obstrucción del conducto biliar común que requiera otras maniobras o si el paciente está inestable. También puede ser necesario convertir a cirugía abierta si la anatomía no permite una disección segura, si hay adherencias importantes o si se produce un sangrado difícil de controlar. Estas posibilidades se explican siempre antes de la intervención.

Razas en las que se consulta con frecuencia

Ventajas

Ventajas de hacerlo por laparoscopia

Visión magnificada del conducto cístico y del conducto biliar común, clave para una disección segura

Incisiones pequeñas frente a la laparotomía amplia que exige el acceso a la zona hepática

Menos dolor postoperatorio en una zona del abdomen especialmente sensible

Recuperación habitualmente más rápida y vuelta antes a comer con normalidad

Extracción de la vesícula dentro de una bolsa, reduciendo el contacto de la bilis con el abdomen

Posibilidad de valorar el hígado y tomar biopsias hepáticas en la misma intervención

El proceso

¿Cómo es el procedimiento, paso a paso?

Diagnóstico y estabilización

Revisamos la ecografía, la analítica y el estado general. Solo se plantea la vía laparoscópica en pacientes estables y sin signos de rotura de la vesícula.

Acceso y exploración

Con el animal anestesiado se colocan los puertos, se introduce la cámara y se examinan el hígado, la vesícula y los conductos biliares.

Disección de la vesícula

La vesícula se separa del lecho hepático con instrumental fino y control del sangrado, identificando con precisión el conducto cístico.

Cierre del conducto y extracción

Se cierra el conducto cístico, se secciona y la vesícula se introduce en una bolsa para extraerla. Puede tomarse además una biopsia hepática.

Despertar y hospitalización

El paciente se despierta con control del dolor y suele quedar hospitalizado un tiempo para vigilar su evolución y la analítica.

Recuperación y cuidados en casa 🏡

Tras una colecistectomía es habitual un periodo de hospitalización para controlar el dolor, la hidratación, el apetito y los valores hepáticos. La duración depende del estado previo del paciente y de cómo responda en las primeras horas.

En casa se recomienda reposo relativo, vigilar las heridas y seguir la dieta y la medicación que indique el veterinario. Se programan revisiones y analíticas de control para comprobar que el hígado y la bilis evolucionan correctamente.

Mascota descansando tranquilamente en casa

Preguntas frecuentes sobre colecistectomía

¿Mi perro puede vivir sin vesícula biliar?

Sí. La bilis la produce el hígado y, sin vesícula, pasa directamente al intestino. La mayoría de animales hace vida normal, aunque es importante seguir las revisiones indicadas.

¿Todo mucocele tiene que operarse?

No siempre. Algunos casos se controlan inicialmente con tratamiento médico y seguimiento ecográfico. La decisión depende de los síntomas, la analítica y la imagen ecográfica, y se toma con el veterinario que lleva el caso.

¿Por qué no se puede hacer siempre por laparoscopia?

Porque si la vesícula está rota, hay peritonitis o el paciente está muy inestable, la cirugía abierta ofrece un acceso más amplio y rápido. La laparoscopia se reserva para casos seleccionados.

¿Tendrá que tomar dieta especial de por vida?

Depende de la causa del problema y de otras enfermedades asociadas. En algunos casos se recomienda una dieta concreta; tu veterinario te orientará según la evolución.

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Colecistectomía: resolvemos tus dudas

Si a tu perro le han diagnosticado un mucocele o un problema de vesícula, cuéntanos su caso por WhatsApp y te orientamos sobre si puede ser candidato a cirugía laparoscópica.

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