La laparoscopia permite localizar el testículo retenido de forma directa con la cámara y retirarlo a través de pequeñas incisiones. Te explicamos por qué se recomienda extirparlo y cómo es la intervención.
¿En qué consiste?
Durante el desarrollo, los testículos descienden desde el abdomen hasta el escroto. Cuando este descenso no se completa, el testículo puede quedar en el abdomen o en el trayecto inguinal. Se recomienda extirpar los testículos retenidos porque se asocian a un mayor riesgo de algunos problemas, como tumores o torsión, y porque la condición puede tener un componente hereditario.
En la criptorquidectomía laparoscópica se introduce la cámara en el abdomen, se revisa la zona por la que desciende el testículo y, una vez localizado, se sellan sus vasos y su conducto y se extrae por una de las incisiones. Normalmente, en el mismo acto se castra también el testículo que sí haya descendido.
¿Cuándo está indicada?
- Perros y gatos con uno o ambos testículos no descendidos al escroto
- Testículo no palpable en la zona inguinal, con sospecha de localización abdominal
- Testículo retenido identificado en el abdomen mediante ecografía
- Prevención de problemas asociados al testículo retenido, como tumores o torsión
- Castración completa de machos criptórquidos para evitar comportamientos sexuales y reproducción
- Casos en los que una cirugía previa no consiguió localizar el testículo
¿En qué especies se realiza?
Se realiza en perros de diferentes tamaños y en gatos; en animales muy pequeños o muy jóvenes se valora si el espacio disponible permite trabajar con seguridad por laparoscopia.
Cuándo puede no ser la mejor opción. Si el testículo está en el trayecto inguinal o bajo la piel, puede ser más sencillo extraerlo con una pequeña incisión directa sin necesidad de laparoscopia. Un testículo muy aumentado de tamaño, por ejemplo por un tumor, puede requerir ampliar la incisión o una cirugía abierta. El tamaño del animal, su estado general y las adherencias de cirugías previas también influyen. La decisión final se toma tras la valoración y, si durante la intervención es más seguro, se puede convertir a cirugía abierta.