En lugar de abrir el abdomen con una incisión amplia, el cirujano trabaja con instrumental fino y una óptica que amplía la imagen. Para muchas familias, esto se traduce en una recuperación más tranquila y en menos preocupación durante los días posteriores.
¿En qué consiste?
La ovariectomía consiste en extirpar ambos ovarios, que son los órganos responsables del ciclo de celo y de la producción de las principales hormonas sexuales. En hembras jóvenes y con un útero sano, retirar solo los ovarios suele considerarse una opción adecuada para la esterilización, y así lo recogen numerosas publicaciones veterinarias.
En la versión laparoscópica se introducen en el abdomen una cámara y el instrumental a través de dos o tres pequeños accesos. El abdomen se insufla con gas para crear espacio de trabajo, se localiza cada ovario, se sellan sus vasos con energía y se extraen por una de las incisiones. Al final, el gas se retira y las heridas se cierran.
¿Cuándo está indicada?
- Esterilización electiva de perras y gatas jóvenes y sanas
- Prevención del celo y de gestaciones no deseadas
- Reducción del riesgo de algunas enfermedades del aparato reproductor asociadas a las hormonas ováricas
- Hembras de razas medianas y grandes en las que se busca un postoperatorio más cómodo
- Animales activos o de trabajo cuyo tutor desea una vuelta progresiva a la rutina lo antes posible
- Hembras en las que se quiere aprovechar la anestesia para valorar visualmente otros órganos abdominales
- Casos en los que, tras la valoración, el útero no presenta alteraciones que obliguen a retirarlo
¿En qué especies se realiza?
Se realiza habitualmente en perras de muchos tamaños y en gatas; en animales muy pequeños o con poco peso el espacio de trabajo es reducido y se valora en cada caso si la técnica laparoscópica aporta ventajas.
Cuándo puede no ser la mejor opción. La ovariectomía laparoscópica no siempre es la opción más adecuada. Si existen alteraciones del útero, como una infección uterina, o si la hembra está en celo o gestante, puede ser preferible otra técnica. También influyen el tamaño, el estado general, la obesidad o cirugías previas. Durante la intervención puede ser necesario convertir a cirugía abierta si así se garantiza mejor la seguridad del animal; es una decisión prudente, no un fracaso.