Su tendencia a la vida sedentaria y al sobrepeso, junto con algunas predisposiciones descritas en la raza, hacen que convenga vigilar sus riñones y sus vías urinarias. Cuando hace falta intervenir, la laparoscopia puede ser una opción menos invasiva tras una valoración previa.
¿Por qué el British shorthair puede necesitar laparoscopia?
La enfermedad renal poliquística, muy asociada al persa, también se ha descrito en el British shorthair por su parentesco con esta raza. Su diagnóstico suele apoyarse en ecografía y pruebas genéticas, pero si hay enfermedad renal de causa poco clara, la biopsia renal laparoscópica permite obtener muestras bajo visión directa. También se ha descrito en la raza cierta tendencia a los cálculos urinarios de oxalato cálcico.
Además, el British shorthair es una raza en la que se han descrito alteraciones de la coagulación en algunas líneas, algo que se valora con analíticas antes de cualquier cirugía. Por lo demás, la esterilización es el motivo más frecuente para plantear la laparoscopia, con la ventaja de incisiones pequeñas en un gato que no siempre lleva bien el collar isabelino.
Una predisposición no significa que tu mascota vaya a desarrollar el problema. Es información para estar atentos y consultar a tiempo.
Señales de alerta en el British shorthair
- Bebe y orina más de lo normal
- Esfuerzo al orinar o sangre en la orina
- Orina fuera del arenero de forma repentina
- Pérdida de peso o de apetito
- Vómitos o mal aliento
- Respiración agitada o cansancio inusual
- Hematomas o sangrados que tardan en parar
Consejos de cuidado y prevención
- Pregunta al criador por las pruebas de enfermedad renal poliquística de los padres.
- Controla su peso y fomenta el juego diario para evitar el sedentarismo.
- Favorece la hidratación con comida húmeda y fuentes de agua.
- Haz analíticas de orina y sangre periódicas según te indique tu veterinario.
- Comenta cualquier sangrado anómalo antes de una cirugía programada.
- Planifica su esterilización con tu veterinario según su edad.