Como raza seleccionada, el ragdoll tiene algunas predisposiciones descritas que conviene conocer. Algunas afectan a las vías urinarias, y en esos casos la cirugía mínimamente invasiva puede ser una alternativa a valorar frente a la cirugía abierta.
¿Por qué el Ragdoll puede necesitar laparoscopia?
El ragdoll aparece entre las razas en las que se ha descrito una mayor tendencia a los cálculos urinarios de oxalato cálcico, que no se disuelven con dieta y a menudo requieren extracción. La cistotomía asistida por laparoscopia permite retirar los cálculos con una incisión reducida y revisar el interior de la vejiga con magnificación.
También se ha descrito en la raza la miocardiopatía hipertrófica, que no se trata con laparoscopia pero sí obliga a valorar el corazón antes de cualquier anestesia. Más allá de esto, la esterilización es el motivo más habitual para plantear la técnica, y su tamaño grande suele facilitarla.
Una predisposición no significa que tu mascota vaya a desarrollar el problema. Es información para estar atentos y consultar a tiempo.
Señales de alerta en el Ragdoll
- Visitas frecuentes al arenero con poca orina
- Sangre en la orina o dolor al orinar
- Se lame mucho la zona genital
- Macho que hace esfuerzo y no consigue orinar
- Respiración rápida o con la boca abierta
- Falta de apetito o vómitos
- Esconderse más de lo habitual
Consejos de cuidado y prevención
- Fomenta que beba agua: fuentes, varios cuencos y comida húmeda ayudan.
- Haz análisis de orina periódicos según te indique tu veterinario.
- Pide una valoración cardiológica antes de cualquier anestesia programada.
- Controla su peso, ya que es una raza tranquila y tiende al sedentarismo.
- Si un macho no consigue orinar, acude al veterinario de inmediato.
- Cepíllalo con regularidad para evitar nudos y bolas de pelo.