En pacientes estables, sin sangrado activo y con lesiones de tamaño moderado, la esplenectomía puede realizarse por laparoscopia, con sellado de los vasos mediante tecnología específica y extracción del órgano a través de una incisión reducida.
¿En qué consiste?
La esplenectomía es la extirpación del bazo. Aunque cumple funciones relacionadas con la sangre y la defensa frente a infecciones, perros y gatos pueden vivir sin él, ya que otros órganos asumen buena parte de su trabajo.
En la técnica laparoscópica, los vasos que llegan al bazo se sellan y se seccionan con instrumental de sellado vascular bajo visión magnificada. Después, el órgano se introduce en una bolsa y se extrae, en ocasiones ampliando ligeramente una de las incisiones según su tamaño. El bazo se envía siempre a analizar.
¿Cuándo está indicada?
- Masas esplénicas de tamaño moderado en pacientes estables
- Nódulos esplénicos que crecen en controles ecográficos
- Torsión del bazo en pacientes seleccionados y estables
- Enfermedades inmunomediadas de la sangre que no responden al tratamiento, valorando cada caso
- Lesiones del bazo que requieren un diagnóstico definitivo
- Hallazgos de imagen que aconsejan extirpar el órgano de forma programada
¿En qué especies se realiza?
Se realiza principalmente en perros de tamaño medio y grande y en algunos gatos; en bazos muy aumentados o masas grandes la laparoscopia pierde ventajas y se prefiere la cirugía abierta.
Cuándo puede no ser la mejor opción. La esplenectomía laparoscópica no es adecuada si hay sangrado abdominal activo, si el paciente está inestable, si la masa es muy grande o si se sospecha que puede romperse durante la manipulación. En estas situaciones, la cirugía abierta es la opción más segura. También puede ser necesario convertir si aparecen adherencias, sangrado o dificultad para manejar el órgano. La decisión se toma tras valorar cada caso y siempre priorizando la seguridad del animal.